Mil palabras no cuentan las cosas de una manera tan detallada como lo hace una imagen. Los gestos de las personas y sus expresiones, el color de sus ojos o los matices de la piel, van cambiando al ritmo y velocidad de la luz que les ilumina. Las luces y las sombras rigen observar la vida, con un enfoque relativo y un encuadre cambiante.
Eloy disfruta en estas circunstancias y suscribe en su gesto, la importancia que tiene analizar todo lo que le rodea acertando el momento preciso para disparar. Ese chispazo aparentemente fácil, lo procesa en milésimas de segundo con arrojo, cálculo, y sobre todo como dice él, con una excitante pasión. El resultado supone una visión única y bella de sus retratos, y de todos los escenarios que pasan examen de su atenta mirada.
“El ojo recibe de la belleza pintada, el mismo placer que de la belleza real”
Leonardo Da Vinci
